Una lección valiosa...

Una lección valiosa que nunca olvidaré

Cuando te mudas a otra cultura, inevitablemente adoptas una nueva perspectiva de la vida y nuevos hábitos. Aprendes a ver a través de los ojos del otro, a pensar con su mente. Un excelente ejemplo de esto es el siguiente caso:

En nuestras excursiones, los chicos dominicanos siempre venden Piña Colada, generalmente en varios lugares donde nos detenemos. Para ellos, es una oportunidad de ingresos, y para los turistas, una excelente manera de saciar la sed. Durante un tiempo, se convirtió en una costumbre para mí ofrecer esta bebida refrescante justo después de disfrutar de un delicioso almuerzo en una parte determinada de la playa.

Un colega dominicano, al principio, solo observaba. Luego, después de un par de ocasiones, se acercó a mí y dijo:

- ¡Escucha, deja que la gente compre Piña Colada donde quiera! O, ofrécela en un lugar y luego en otro. ¡Todos necesitan trabajar! ¡Todos necesitan comer!

Me quedé allí, sin saber qué decir. ¡Tenía toda la razón! Hasta ese momento, no había pensado en eso con mi mentalidad europea.

Y de hecho, los dominicanos son conocidos por prestar atención al otro y compartir el trabajo. La familia y la comunidad se unen y se ayudan mutuamente en tiempos difíciles.

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„Turismo lento“