Especies de tortugas que visitan la República Dominicana
Amenazas para las tortugas
La isla Saona, ubicada en la costa sur de la República Dominicana, no solo es famosa por sus playas de arena blanca que parecen sacadas de una postal y por sus aguas turquesas del Mar Caribe, sino que también es el hogar de tres especies de tortugas marinas que vienen a anidar.
¡Veamos cuáles son estas especies!
Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)
Una de las especies más conocidas de los mares tropicales. Su distintivo caparazón colorido, que presenta matices de amarillo, verde y marrón, la convierte en una de las tortugas marinas más hermosas. Su dieta consiste principalmente en esponjas, algas marinas, corales, moluscos, peces pequeños y medusas. Los arrecifes de coral a lo largo de las costas proporcionan un hábitat ideal para ellas. Pueden pesar hasta 65 kilogramos, medir de 60 a 110 cm de longitud y vivir hasta 50 años en su hábitat natural.
Tortuga verde (Chelonia mydas)
Conocida comúnmente como tortuga verde, es una de las especies de tortugas marinas más grandes. Los adultos se alimentan principalmente de pastos marinos y algas, y por lo tanto, suelen encontrarse en aguas poco profundas y en praderas marinas. Su longitud puede alcanzar hasta 1,5 metros, y su peso oscila entre 150 y 200 kilogramos. En su hábitat natural, pueden vivir hasta 80 años.
Tortuga laúd (Dermochelys coriacea)
La especie de tortuga marina más grande, con un caparazón cubierto de piel suave. Su longitud puede alcanzar hasta 2,3 metros, y su peso varía entre 600 y 800 kg. La tortuga laúd se alimenta principalmente de medusas, pero su dieta también incluye peces, crustáceos, erizos de mar, calamares y algas. Es capaz de recorrer grandes distancias en busca de alimento. En su hábitat natural, pueden vivir hasta 100-150 años. Cada año, entre 2 y 3 tortugas laúd llegan a la isla Saona para poner sus huevos.
Amenazas para las tortugas
Las tortugas marinas son especies en peligro de extinción, y la mayor amenaza que enfrentan no son sus depredadores naturales, sino las actividades humanas. El cambio climático, la contaminación del mar y la destrucción de los arrecifes de coral contribuyen a su disminución. La basura que termina en los océanos se enreda en sus cuerpos o la ingieren, creyendo que es comestible, lo que provoca su asfixia. La pesca furtiva también causa graves daños; a pesar de las prohibiciones, se elaboran joyas a partir de sus caparazones y se preparan sopas de tortuga con su carne. Además, existe una creencia errónea entre las personas de que los huevos de tortuga aumentan la potencia sexual.
Iniciativas locales y colaboraciones internacionales trabajan incansablemente en la protección de las tortugas y en la conservación de sus hábitats y fuentes de alimento.
La próxima vez que visites la República Dominicana, te invitamos a visitar la granja de conservación de tortugas en la isla Saona, apoyando así su valiosa labor.